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Diciembre 2017

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ASKATUAK CLUB DE BALONCESTO

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  •   Hasta el último cuarto se mantuvo el equilibrio pero los locales finalmente mostraron más oficio para ganar

Askatuak se propuso asaltar el muro azpeitiarra pero un Iraurgi rocoso resistió la acometida (61-52)

Los dos triunfos consecutivos de Cafés Aitona Askatuak habían encendido las alarmas azpeitiarras pero nuestro equipo chocó esta vez contra el muro local, en una tarde fría en la que Iraurgi evidenció más calma en los momentos decisivos del último cuarto y se permitió dosificar con criterio la ligera ventaja adquirida al comienzo de ese periodo para hacerse con la victoria.

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Foto 1
El balón lanzado por Jaime Bisabarros vuela mientras su hermano Diego y Beñat Arroyo pelean por posiciones de rebote. (Foto Andoni HUEGUN)

Por Andoni HUEGUN

 

Cafés Aitona Askatuak: Eizaguirre (3), Mindeguía (11), Jaime Bisabarros (4), Colombatto (-), Urko González (11), Albistur (4), Arroyo (2), Linares (6), Lasa (2), David González (3), Castaño (2) y Diego Bisabarros (4).

 

La gélida tarde que se vivió el sábado en las carreteras guipuzcoanas se trasladó al Pabellón Municipal de Azpeitia donde Iraurgi y Askatuak disputaron un partido que no quedará precisamente en los anales de este deporte.

La fría temperatura de la instalación del barrio Landeta hizo que hubiese más espectadores en el bar del polideportivo -viendo a la Real desesperarse de nuevo al encajar a última hora un gol de Griezman- que en las gradas, aunque los dos equipos de basket pusieran voluntad para alcanzar la victoria que definitivamente cayó a favor de los de casa.

El partido apenas tuvo historia porque aunque Iraurgi se mantuvo siempre por delante, Askatuak no le anduvo lejos en el marcador, por lo menos hasta entrados en el último cuarto.

En los primeros diez minutos, las defensas imponían su personalidad sobre los ataques y, como ambos cuadros cerraban a cal y canto su rebote, el luminoso no pasó al final de un romo 15-11.

En el segundo parcial, el criterio del juego apenas registró cambios de salida con 20-17 (m.14) y algo más de brillantez en el ataque local después hasta alcanzarse el descanso con un tirón 37-29.

Un parcial de salida de 0-6 para los donostiarras en el tercer cuarto (37-35) indicaba que los jugadores de Askatu tenían mejores cosas que hacer que haber ido de turismo por tierras ignacianas, y apretando aún más en defensa dejábamos al descubierto las costuras azpeitiarras que solo nos hicieron 8 puntos en este periodo (45-42 m.30).

Con todo por jugarse entramos en el último cuarto y sin que tuviese excesivo sentido Askatuak se diluyó como azucarillo sin que se apreciase algo más que oficio en su rival.

Un parcial de 10-2 en esta fase decisiva nos mató (55-44, m.36) y a esas alturas, y con lo que acontecía -dos puntos en 6 minutos-, dificilmente se podía aspirar a ganar.

Pepelu intentó distintas estrategias, pasar a defensa en zona, apretar y cerrar espacios, mover más el banquillo..., pero nuestros juniors habían jugado esa misma tarde en Beasain, a Eiza otra técnica le sacaba de sus casillas, perdíamos balones y encima corríamos sin excesivo sentido planteando una batalla individualizada.

En resumen, imposible acortar diferencias. Final: 61-52. 

Faltó pausa para darle al partido la lectura que necesitaba. Tomar tiempo para pensar en los momentos delicados y luchar en bloque. Mover la pelota con cabeza, buscar al compañero sin precipitarse. Y también -claro- más anotación.   

Sencillo ¿verdad?

Pues así de fácil y tan difícil. 

Esta semana toca descanso -no hay partido- pero la Liga sigue y no queremos perder la costumbre de ganar.

¡Aupa Askatu!